sábado, 27 de diciembre de 2008

Sangre, sudor y lágrimas


Era el último punto del partido, Jacinto sacaba y Agustín restaba, llevaban dos horas de encuentro, sin público, pero con el orgullo en juego. Jacinto sabía que era infinitamente superior a Agustín, pero éste, defendiéndose como un jabato, le sacaba de sus casillas, por lo que Jacinto actuaba mandándole pelotas al cuerpo, que velozmente Agustín iba esquivando.

El sudor corría en círculos y azarosamente alrededor de los ojos de Jacinto.

Agustín restó sin problemas, y lanzó la pelota lejos del alcance de Jacinto, que corriendo salvajemente, consiguió tocar la pelota lo justo para colocarla al otro lado de la red, dónde esperaba Agustín listo para rematar la faena, ganar el punto, el juego y el partido.

Jacinto no se lo podía creer, había perdido frente a aquel cretino, le saltaron unas cuantas lágrimas, que se pusieron a correr al lado de las gotas de sudor, en círculos, su cara era ahora un gotódromo.

Agustín sonriente, se acercó a la red para darle la mano a Jacinto, dónde éste encolerizado, le estampó la raqueta de madera en el cráneo, una raqueta que cada vez que sacaba de la funda le olía a cine abandonado, saltándole unas gotas de sangre a la cara, y uniéndose así, a las gotas de sudor y lágrimas. Una alborotada carrera minúscula se presentaba alrededor de la mirada de Jacinto, todas corrían y corrían, y poco a poco, las gotas de sangre de Agustín corrían más deprisa.

sábado, 20 de diciembre de 2008

Ernesto-lector, lector-Ernetso parte I


La tarde pasada Ernesto tuvo que ir a “El Príncipito”, un centro comercial que se encuentra a las afueras, con un vale de descuento para unas zapatillas deportivas.

Ernesto tiene unos veintisiete años pero todavía no ha sacado el ser humano que lleva dentro. Mirando las tiendas una por una, y deteniéndose delante de cada escaparate, sacando el papel cada vez que se detenía, colocándose las gafas cada vez que tenía que leer el papel, mirando hacia arriba cada vez que tenía que verificar el cartel, Ernesto carecía de explicación ante las miradas de los transeúntes, que por otra parte, no hacían más que pasear sin destino, igual que una banco de peces en un acuario.

Ernesto le enseñó el papel a un policía, que lo cogió con sus manos mantecadas y miró hacia el final del pasillo, si no me equivoco está por ahí –dijo el policía, Ernesto cogió delicadamente el papel y se encaminó de nuevo, deteniéndose en cada escaparate y sacando el papel cada vez, sin que la indicación del policía le hubiera servido.

Al poco rato se le acercó una joven, alta, morena, con el pelo ralo y gafas rojas muy finas, tenía una nariz desproporcionada que le hacía cara de gárgola, no dijo nada, solo le dio un papel que ponía: ¿Desea adelgazar?, visite nuestro centro estético y de salud. Ernesto se quedó veinte minutos mirando el papel, leyendo una y otra vez la frase, una y otra vez, una y otra vez, hasta que el policía se le acercó y le preguntó si se encontraba bien, Ernesto levantó la cabeza y le enseñó al policía el nuevo papel, éste lo sacó fuera, y le recomendó que no volviese: mejor que no te vuelva a ver por aquí –dijo el policía, y Ernesto se quedó mirándolo de reojo mientras aquel se metía de nuevo en “El Príncipito”, y así se quedó otros quince minutos, como si la frase del policía le estuviera llegando en muletas y por bloques. Giró el papel de la joven: c/ Jacinto Estrada número 6, y hacía ahí fue.

Llegado al punto deseado, nuestro joven llamó al telefonillo, nadie contestó, se echó un poco para atrás y miró hacia arriba, todo parecía estar cerrado, decidió sentarse en un banco que había cerca de ahí. Estaba algo cansado, así que se echó. Poco a poco y sin darse cuenta fue quedándose dormido. Tuvo un sueño, uno cortito, servido en vaso de chupito. Veía a un hombre vestido con una camisa de rayas y sombrero, que tenía en el muslo derecho un corazón, y le latía al mismo ritmo que caminaba.

Se obligó a despertarse, ya era de noche, se quedó sentado largo rato, mirando a un punto tan pequeño que no existía. Intentando volver en sí, oía a la gente pero no la miraba. Se levantó y se movió hacia el punto que miraba y que no existía, un punto que solo estaba en la mente de Ernesto, ahí se quedó arrodillado, la gente pasando por detrás.

Al cabo de un rato se giró despacio y se topó con una farola en la que ponía: Fiesta universitaria, Viernes 15 en la Sala Flash, Bus 21. Ernesto buscó la primera parada, y se sentó a esperar. Era miércoles y el 21 no pasaba por ahí.

jueves, 18 de diciembre de 2008


_Fue aquí mismo agente…
_¿Me está usted diciendo que una mesa le agredió y le robó la cartera huyendo calle abajo?
_No era una sola mesa, eran al menos cuatro, y no de esas con mantel y tapete, sino de esas de aluminio, de color gris-plata, que están en las terrazas, y que hacen un ruido estruendoso, por Dios…, no me lo puedo quitar de la cabeza, ¡qué susto me he llevado!
_¿Ha tenido algún problema con alguna mesa o derivado recientemente?, como pudiera ser una mesilla de noche o una mesa de ping-pong, estas familias suelen tomarse la venganza por su mano.
_Le aseguro que no agente, ya se lo he dicho antes.
_Muy bien, entonces subamos al coche patrulla y demos una vuelta por el barrio, a ver si encontramos a esos maleantes, ¿recuerda las rayadas o los chicles pegados que llevaban?
_¡No se me olvidarán en la vida!
Las dos butacas de salón, subieron al coche patrulla, mientras un grupito de sillas y taburetes cotilleaban al otro lado de la acera.

lunes, 15 de diciembre de 2008


Si Dios estuviera en todas partes, las puertas automáticas estarían siempre abiertas.

Roberto Bolaño, El secreto del mal.

domingo, 14 de diciembre de 2008

sábado, 13 de diciembre de 2008

El día de Saint Jutton


Cada 14 de Marzo en la pequeña localidad de Pichmonton, se celebra el día de Saint Jutton.

La fiesta comienza ya el 13 de Marzo, con la caza del Frémil, un insecto lácteo, que es soltado el 10 de Marzo por los alrededores, y el cual sólo puede ser cazado por personas que hayan sufrido un transplante de corazón. Quien consigue dar con el Frémil, debe ofrecérselo a Saint Jutton, y se dice que así la persona que le prestó su corazón, disfrutará de membrillo en la otra vida.

El día de la fiesta mayor, el 14 de Marzo, comienza con el concurso matinal de “el desayuno más pragmático”, el año pasado lo gano Sir Philipp Charlton, que se desayunó su propia lengua de un trago.

El rito de la “masstard” consiste en la subida en masa de la gente a la colina de las tijeras, la tarde del 14, y vislumbrar como el pueblo vecino, Trunton, les vislumbra a ellos e intentan hacerles de espejo.

Por la noche Pichmonton se sumerge en un llanto profundo, ya que el 15 de Marzo, el pueblo entero debe ser inundado en ofrenda a Saint Jutton, y volver a construirlo todo de nuevo. Hoy en día dada la incomodidad de dicha ofrenda, se limitan a tirar avellanas a las chimeneas.

miércoles, 10 de diciembre de 2008

escarchooofffes maques i tendresss.

A principios del siglo pasado surgió el movimiento surrealista en Europa, que vino en cierta manera ramificado del dadaísmo, dando lugar a la inclusión de lo irracional en museos, libros, salas de cine y de teatro. Hoy en día parte de aquel espíritu se encuentra en colecciones privadas y se pagan millones por esas piezas, dejando seguir el caudal de irracionalismo allá por donde pasa. Aquel movimiento dejó un poso del que hoy en día todavía se sirven todas las artes, incluso en el ámbito del diseño industrial, la arquitectura o la moda, pero ¿dónde se sitúa el dadaísmo o el surrealismo en la música?.
Teniendo en cuenta lo abstracto que de por si ya es la música, tiene una difícil respuesta. Dentro de la rama del Jazz por ejemplo, tenemos casos de extravagancias y bandas delirantes, pero ¿qué pasa en el ámbito de lo que no es Jazz?, y sobretodo ¿qué pasa en la música que se hace hoy en día?.
Que yo sepa en el metal existen grupos que hacen propuestas bastante extremas y singulares, en el ámbito del rock también se juega bastante con la experimentación, aunque nada diferente de lo que ofreciera Zappa y cia en sus tiempos, y la electrónica también juega con esas aristas empíricas de las que sólo me consiguen sacar bostezos, de la ñoñería del pop ya ni hablo (sé que ciertos autores de hoy en día, y que yo admiro, se puedan sentir ofendidos) así pues: ¿es esto que aquí presento surrealismo?, no lo creo, pero al menos no lo veo en casa de ningún millonario.
P.D. inolvidable el intervalo del minuto 3:34 al 6:21.

martes, 9 de diciembre de 2008


Suelo ser por naturaleza alguien negativo, menos cuando me pasan cosas positivas, entonces soy un negativo-positivo, y ahí viene cuando me imanto.

lunes, 8 de diciembre de 2008

Cuento escrito para hacer tropezar


Valinsky el cojo, así le llamaban, aunque no porque fuera cojo, sino porque en una noche de sus noches de otoño, de vuelta a casa y emborrachándose de su propia saliva, se le iluminó la cabeza y decidió cortarse la pierna entregándosela a Petrov, Petrov el cojo, que así le llamaban, aunque no porque fuera cojo, sino porque en una de sus madrugadas de otoño, de vuelta al trabajo, se quedó sin ideas y se cortó una pierna, la cual le robó Valinsky, Valinsky el ladrón, que así le llamaban, aunque no porque fuera ladrón, sino porque en una de sus noches de primavera, se le llenó la cabeza de ideas y decidió cambiarse el nombre por Petrov, Petrov el ladrón, que así le llamaban aunque no porque fuera ladrón sino porque en una de sus noches de primavera se le olvidó el nombre y le robó el suyo a Valinsky.


El primer paso fue volver a mirar los bolsillos de su bata, el segundo, que coincidió con el segundo paso literal y físico, fue salir a buscar por la calle para ver si no se le habían caído. El tercer paso: mirar la hora en el salpicadero de un Mustang del 77 aparcado enfrente de su casa, apoyándose con las manos cerca de su cara y achinando los ojos para precisar la visión. La 1:30, mala hora para ir tocando por las puertas de los vecinos, que además no conocía. En la ventana del Mustang, una marca de vaho muy parecida a la de la sában santa.

La misma puerta que le aseguraba estar dentro de su casa cuando estaba dentro, le aseguraba ahora estar fuera.

Y no había solución, pasear por las calles en batín y chanclas cangrejeras era la condena por haberse olvidado las malditas llaves dentro. Sus colegas vivían muy lejos, la bolera estaba cerrada, los maniquís, que son a las estatuas lo que las estatuas son al hombre, vigilaban las tiendas, y las ratas macho seducían a las ratas hembra.

Pero al Nota no le importaba, después del pequeño paseo dormiría en el portal de su casa, mañana buscaría la forma de conseguir las llaves e iría a comprar un cartón de leche que pagaría con un cheque.

jueves, 4 de diciembre de 2008

Perros


A eso de las 17:00 en la tele echaban un documental sobre África. Se ve que hay unos perros salvajes que luchan por sobrevivir en la sabana. En este caso, la manada hambrienta ha decidido salir a cazar, dejando a los cachorros al cargo de una perra que tenía una pata herida, y un macho joven que todavía no tiene ni la talla ni la experiencia para cazar. A la vuelta de la manada, se han encontrado a la perra agonizando después de haber defendido a la camada de una hiena, y el macho joven dentro de la madriguera con los pequeños, como último recurso defensivo. Acto seguido las madres han regurgitado parte de la presa y los pequeños han podido comer.

He apagado la tele y salido a la calle, dónde me he topado con una señora que recogía con una bolsa de plástico la caca que había hecho su perrito. Los dos iban vestidos de Burberrys.

miércoles, 3 de diciembre de 2008

A tiro limpio


Imagináis ir por París, contentos por estar en París, ver las palomas que de repente salen volando, girarse y ver esto en silencio:
"Antes la gente venía a verme y yo no les abría la puerta, entonces decían que era un pirado, ahora hago lo mismo y dicen que soy un snob."
Charles Bukowski Correspondencias con Sheri Martinelli.


“Me gusta dormir con las contraventanas abiertas porque eso me impide dormir y yo detesto dormir”
Boris Vian.


"No todo el mundo se corrompe, has de tener un poco de fe en las personas" frase que dicen a Allen y éste responde con un gesto facial que explica la respuesta, ndr.
Manhattan: Woody Allen

martes, 2 de diciembre de 2008

in-útil



Lo inútil no es ser inútil, es ser útil para algo inútil.

Cerebros



Quizá sea algo típico recurrir al cerebro para fantasear, pero me da igual. Desde niño he esquematizado el tiempo en que me encuentro;* así los días de la semana los tengo esquematizados en mi mente con forma de “D”, siendo sábado y domingo la parte erecta, y la parte curva de lunes a viernes, consiguiendo así un circuito constante. Los meses del año los tengo dibujados de una forma algo más compleja, para hacerse una idea sería algo así como un circuito de carreras, con sus curvas y rectas, a medida que avanzas en el año, éste va cambiando de color: verano naranja-rojo, Otoño verde, invierno azul y primavera amarillo. Los años me van creciendo desde la oscuridad a partir del año que nazco: 1981, desde este punto los años tienen bombillas pero éstas están apagadas (los que ya pasaron), y todo lo que viene en el futuro está encendido, yo por supuesto miro hacia arriba o abajo, dependiendo del año en que esté pensando.
Explico todo esto para ver si a alguien le pasa lo mismo que a mí. Eso confirmaría mi teoría de que todos tenemos el mismo cerebro, no uno igual como las rodajas de pan Bimbo, sino el mismo, como el monte K2, aunque eso sí, lo usamos de forma distinta.
Escrito un lunes de Diciembre: justo al comienzo de la curva, de color verde-azul y con las bombillas cerca ya de apagarse…

*nunca sé cuando poner ";", pero me ha parecido estético en ese momento

Justo en el medio.

El otro día me levanté para ir al baño, serían las 4:00 de la madrugada, escribí en un papel una idea que me rondaba por un sueño y que rescaté, como la adolescente rescata el sombrero de Freddy Krueger en Pesadilla en Elm Street, pues eso, escribí y me fui a dormir. Por la mañana miré el papel que ponía: La eternidad es lo único que siempre existirá. Mientras me afeitaba pensé que nos encontramos constantemente en la mitad exacta de las dos eternidades, la que hay antes de nacer y la que hay después de morir, aunque no lo apunté en ningún papel.