martes 22 de diciembre de 2009



En el momento en que se hace una foto de una foto + una persona, la foto final no es más que la imagen de dos momentos que en ese momento son el mismo momento. La persona que vemos en la foto estaba viva en el momento de la captura, y la modelo que se ve en la foto no, sólo era un trozo de papel. Pero la foto final ha conseguido darle la misma vida a un trozo de papel, que a una persona que escribía un mensaje en el móvil, ahora los dos son un trozo de papel tan muerto como un muerto. Uno de mis deseos constantes es que me gustaría estar muerto, que esto fuera la muerte, así la muerte sería como la vida, en la que el hombre en sombra creía que estaba.

martes 8 de septiembre de 2009

infinito, idéntico, ifascinante

miércoles 12 de agosto de 2009

cuento que casi me gusta

Durante un tiempo vivo con la constante necesidad de que se muera mi pez. El acuario que en un principio fue un pedazo de hábitat bucólico para las especies de peces tropicales más estándar, se ha convertido gracias a mi indolencia en un pedazo de cloaca en medio del salón. En un princpio hubo unos veinte habitantes hidrodinámicos haciéndome compañía, pero poco a poco todos fueron muriendo, de la forma que mueren los peces, en silencio. Ahora sólo queda el último superviviente a mi cargo. Todo el mundo al que le cuento esto me dice que lo tire por el water, y yo digo que no puedo, que me sentiría fatal, así que le doy de comer a cambio de no limpiar el acuario. Acto seguido la gente incomprensiblemente se hermana con el pez y suspira un “pobrecito”, tan solo unos minutos después de sugerir que lo tirase por las tuberías. No tengo ni idea de cuánto vivirá este pez, de dos centímetros de longitud, gris con la cabeza y la cola rojas. No se mueve nunca de entre dos plantas artificiales, escondido de algo que no sabe muy bien qué es. Se debe sentir sólo en su único planeta posible, pero yo también siento lo mismo en el mío, así que no veo problema. Algún día se morirá, lo sacaré con la red y lo tiraré a la basura. Caerá en el mismo saco que las tapas de los yoghurts, los restos de comida, las etiquetas de las camisetas nuevas o los botes de jabón vacíos. Pasará de ser un ser vivo a un producto de consumo, y yo pasaré de tener una historia más para contar a tener una menos.

viernes 24 de julio de 2009



Título de la imágen: "Ovejas saliendo de debajo de un puesto de helados abandonados en mitad del campo"

Algo así como Buñuel + Postopoesía a un nivel amateur.

lunes 29 de junio de 2009

Javiku

La rana existirá
si se puede
fotografiar

viernes 26 de junio de 2009

Tres Personas de negro mirando tres cuadros en blanco



(No soy capaz de mejorar ni completar la imagen con palabras).

domingo 7 de junio de 2009

Gracias

El sofá lo traían por la mañana, un miércoles. Gracias a que tengo un trabajo muy flexible, no me importó la incomodidad del horario. Solo en casa estaba, gracias a que hace tiempo que no tengo pareja. Puse un disco de un tal Pier Bangini, un cantautor italiano que tiene unas letras magníficas, todas tratan sobre un dentista obsesionado con las máquinas tragaperras.
Gracias a que tengo bastante paciencia me senté delante del sofá, del sofá viejo, al que le quedaba muy poca vida en casa, y le hice un homenaje quedándome ahí parado mirándolo sin pudor. A todos nos toca nuestra hora y ésta era la suya. Muchas películas, muchos libros, muchas siestas, pocas novias, muchos discos, muchas hamburguesas, muchas desilusiones, pero amigo mío en breve ya no estarás aquí y a nadie le importará. Afuera hacía un buen día, o eso me pareció hasta que llamaron a la puerta, era el de la tienda de muebles y estaba empapado, eché una ojeada por la ventana desde la puerta y hacía sol. Gracias a que soy curioso le pregunté qué le había pasado porque afuera hacía sol, me dijo que nada, que había tenido un incidente, entonces entró con su compañero, los dos empapados, se llevaron el sofá antiguo. Gracias a que los sofás no piensan, no le extrañó que lo trasportaran trabajadores mojados en un día soleado.
Trajeron el nuevo sofá y lo colocaron donde el antiguo. Era de piel negro, con las patas de aluminio, sanas y resistentes. Firmé el albarán y se fueron. Me senté suspirando, me levanté enseguida, tenía el culo empapado. ¡Pero qué demonios le ha pasado a esta gente!. Gracias a que no entendía nada volví a mirar afuera, el día era claro. ¿Se habrían caído al mar?. Quité los cojines, los saqué a la terraza para secarlos un poco. Parecía un atún gordo y muerto, o quizá una gran rata mojada en medio de mi salón.
Pier Bangini cantaba por los altavoces la parte en que el dentista descubre un bar, donde la máquina tragaperras tiene forma de mujer, las ruletas giran por los pechos y el dinero cae por la vagina robótica.
Gracias a que tenía salchichón y queso, me hice un bocadillo y me senté enfrente del nuevo sofá, viendo como goteaba y humedecía todo el suelo, mientras por el contario el bocadillo me había quedado un poco seco. Bangini acabó sus historias, se fue la luz del sol, y terminé con mi merienda. Gracias por haberme leído.