lunes, 30 de agosto de 2010

Aparición espontánea de un QUijote en la Barba de Jack Nicholson



Hace unos días me di cuenta que en el póster que tengo del Resplandor, ha surgido la diminuta aparición espontánea de un jinete con su lanza. Si se observa bien, las patas delanteras del caballo están semiflexionadas, en posición de avance al galope, como sugiriendo que vienen de muy lejos. Desde la primera vez que lo vi, me vino a la cabeza El Quijote, con un Rocinante fibroso y esbelto, casi de exposición, y un yelmo/orinal con una tendencia más desenfadada, como de souvenir, incluso me aventuro a distinguir, en la parte izquierda de la figura, el lanzamiento a mano cambiada de un cigarro o de una multa.
Desconozco el origen de esta silueta, puede ser una lasca literaria del póster, resultado del rozamiento con una enciclopedia o similar, vaya usted a saber...
Sería interesante que fuera creciendo, llegando poco a poco del más allá e inundando la terrible expresión de Nicholson, hasta atravesar la puerta donde está colgado con un golpetazo de lanza, seguido de una desesperada bocanada de aire, como cuando has buceado hasta tu límite y sales con fuerza del agua. No añadiré más colorines a la anécdota, porque es tan maravillosa ya de por sí, que en este caso sólo haría que estropear la verdad con una mala historia.

1 comentario:

Josep Fábrega Agea dijo...

El Quijote está tras toda elucubración novelesca y también tras cada alucinación. Como debe ser.