martes, 13 de julio de 2010

Cuento muy corto



Sacha es aplaudido constantemente por la gente. Allá dónde vaya, cualquier ciudad, cualquier ayuntamiento, cualquier bar, donde sea que esté, le aplauden, ¡Plás! ¡Plás! ¡Plás!, y le miran mientras inclinan ligeramente la cabeza, todos los días de su vida. Él hace preguntas, pide una cerveza, demanda medicinas cuando está enfermo, pero sólo y únicamente recibe aplausos, de todos, siempre para Sacha.

1 comentario:

Josep Fábrega Agea dijo...

Es que tiene cara de chiste (de aquellos tan buenos que aplaudes al final)