jueves, 14 de enero de 2010



La operación de miopía es un proceso muy poco traumático. Primero, con un láser de última generación te seccionan milimétricamente la cornea, la parte más externa del ojo. Esa sección dura aproximadamente unos 30 segundos entre los dos ojos. Luego el oftalmólogo gira la camilla y con otra máquina te disparan otro láser, lo único que sientes en toda la operación es el olor a quemado que desprenden tus ojos.
Al cabo de un par de semanas de ligeros picores, la herida por láser, poco a poco va cicatrizando, y así empieza tu visión a aclararse y fortalecerse. Con un poco de suerte, al cabo de un mes tu vista es casi perfecta.

Esa suerte tuve yo, pero a pesar del schock que supone ver sin ningún instrumento postizo, de lo que trata esta historia es del pre-operatorio. De las pruebas que te hacen antes de darte el Ok. Y de todas las pruebas me limitaré a hablar de la última, en la que te enchufan unas gotas que te abren la pupila al máximo. Me recuerda al efecto que hace la gota de Fairy en el anuncio, cuando la sartén esta llena de grasa, y al tirarle un pizquita de producto, éste reacciona y se abre paso entre toda la porquería de la sartén, pues así actúa la gota abre-pupilas.
Son las últimas palabras que te dice el oftalmólogo las que me intesesan, cuando ya han terminado las pruebas, y tu pupila no puede cerrarse hasta el día siguiente o al cabo de dos, aunque yo eso todavía no lo sabía, entonces te dice: Esta noche no puedes ni ver la tele ni leer, fuerza lo menos posible el ojo.
La situación que esas palabras conllevaron en mi caso fue la siguiente: Vivía ( y vivo) sólo, tenía (ya no) las llamadas salientes del móvil bloqueadas por impago, ya me dirán que hace uno sin poder leer, ni ver la tele, ni ordenar el ordenador, ni llamar a nadie para hablar o quedar. Al principio me puse a ver la tele con gafas de sol, pero me picaban mucho los ojos, luego pensé en leer, leer a Bolaño con gafas de sol, pero desestimé la idea.
Tampoco podía salir a correr o hacer ejercicio, ya que no enfocaba bien, la pupila estaba tatuada en mis ojos, no latiendo. Entonces sólo me quedaba escuchar música, y así empezó mi carrusel de discos: Alice in chains, Tool, Mastodon, Faith No More, Between the Buried and me, Kyuss, Soundgarden...
Al cabo de unas horas de mirar la mancha que era mi techo, bueno el techo, los techos no son de nadie, y mientras colocaba el disco Battle in L.A. de Rage Against the Machine, me acordé de una frase que me dijo mi padre, mientras yo hacía divisiones simples, debería tener unos diez años, entonces de repente dije:



¡Es que soy una máquina!
y él mientras se levantaba del sofá contestó:
También he visto por ahí máquinas paradas.


En cierta manera, así me sentía yo aquel día,
un expendedor de chocolatinas en una universidad abandonada.

2 comentarios:

yokopatri dijo...

vaya, oye Javi, siento meterme a leer tanto pero es que me parece interesante lo que cuentas, y creo que hay que dejar al menos unas palabras, no pasar como alguien furtivo, aunque en internet nos convertimos en seres no reales. aun asi, lo que te queria decir. yo siempre he tenido miedo a operarme, pero me quiero operar, porque sin gafas no veo tres en un burro, y he probado a hacer vida sin gafas ni lentillas, pero me agobia mucho, y mi pregunta es...como eso te lo hacen sin anestesia...el dolor que hay que aguantar es mucho?? yo siempre he pensado que hasta los 30 no me opero, claro que es que ya queda poco y, bueno se que igual no es comparable, pero lo de la depilacion laser diran lo qeu quieran, pero duele, asi que me imagino lo mismo en los ojos, y pienso que no se yo que es peor, si el remedio o la enfermedad...y no es raro ahora no ponerte las gafas de vez en cuando? es que yo ya me he acostumbrado tanto a ellas, que forman parte de mi, son como un organo anexo, como mi portatil, que malo es esto de estar sin trabajo, dios!

Javi Saguillo dijo...

Que tal Yoko, sí bueno lo del schock inicial es un poco fuerte, pero te habituas, y si no te acabas de ver bien, te pones unas gafas de mentira.

No duele nada, lo que es el láser sólo dura unos 40 segundos por cada ojo, sin anestesia ni nada. Yo he tenido mucha suerte y estoy muy contento con la operación, si tienes menos de 5 dioptrías lo más sguro es que te quede casi perfecto.